Llega la hora de los sueños y twitter o facebook me recuerdan una vida que quedó atrás. Palabras como estudio, exámenes, trabajos... resuenan en mi cabeza como queriendo tener un sentido que, poco a poco, se empieza a perder.
Es una sensación extraña. Es saberse con esa tranquilidad de quién hizo su trabajo y lo hizo bien. Y entonces ya no hay de qué preocuparse. Pero a la vez es saberse sin un objetivo concreto, sin una misión a corto plazo cuyo final esperamos y deseamos con todas nuestras fuerzas, porque sabemos que después vendrá algo emocionante. Es, al fin y al cabo, una sensación que quiere volver fugazmente, y en ese instante, antes de desaparecer, recordarme que estuvo ahí durante mucho tiempo. Pero que ahora, quizás, sea el momento de dejar entrar a nuevas sensaciones...



