Supongo que hoy lo que importa son las palabras, así que no habrá imagen. Simplemente dejaré dos fragmentos de un texto que para algunos, se ha convertido en nuestra forma de vida.
Un guerrero de la luz no posterga sus decisiones.
Él reflexiona bastante antes de actuar; sopesa su entrenamiento, su responsabilidad y su deber como maestro. Procura mantener la serenidad y analiza cada paso como si fuese lo más importante.
No obstante, en el momento en que toma una decisión, el guerrero sigue adelante: ya no tiene más dudas sobre lo que escogió, ni cambia de ruta si las circunstancias fueran diferentes a lo que imaginaba.
Si su decisión fue correcta, vencerá en el combate, aun cuando dure más de lo previsto. Si su decisión fue equivocada, él será derrotado y tendrá que recomenzar todo otra vez, pero lo hará con más sabiduría.
Pero un guerrero de la luz, cuando comienza, llega hasta el final.
Porque todo guerrero de la luz ya tuvo alguna vez miedo de entrar en combate. Todo guerrero de la luz ya traicionó y mintió en el pasado. Todo guerrero de la luz ya falló en sus obligaciones espirituales. Todo guerrero de la luz ya hirió a alguien a quien amaba.
Por eso es un guerrero de la luz; porque pasó por todo eso y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era.
Por eso mi vida es así, porque Es lo que soy.



