Otra vez, de nuevo, solo queda un banco. En otra ciudad, con otras personas, pero el mismo espíritu, el mismo nuevo espíritu. A unas horas del viaje parecía que todo se torcía: Posibles bajas, incorporaciones sorpresa que parecían no concretarse, mal tiempo, descuadre horario…
Pero de pronto, como guiados por una estrella, tres coches emprendían la marcha. Los tres con orígenes diferentes, los tres con un mismo destino, Salamanca. 6 personas iniciaban un fin de semana que ya forma parte de su historia, de la Historia de la NG…
Mil momentos para el recuerdo, mil pensamientos, mil ideas, mil proposiciones se han planteado en la “Convención NG” de Salamanca. Todas ellas dirigidas a que esta historia no termine nunca. De todos esos momentos, yo me quedo con esta foto, en la que ya no estamos, pero en la que la luz de la NG ilumina ese banco, un banco que se ha convertido ya, en un símbolo. Permitidme una cosa más: Gracias. Gracias por hacer que vivir así, siga mereciendo la pena…



